Prólogo
Jane Battle tan solo tenía 17 años cuando su “vida normal” cambió drásticamente. Perteneciendo a una de las familias más poderosas de las potencias mundiales, esta suertuda niña nunca conoció la palabra “pobreza” ni el “No podré darte eso”.
Por supuesto que era del tipo de chicas de las que siempre anda con muchas amigas y dinero para ir de compras por casi todas las tiendas de Europa. Obviamente que sus vacaciones eran geniales: una semana en Madrid, a la otra en Miami…de las cuales sus amigas no podían faltar para hacerle compañía.
Para cualquiera persona ajena a la historia de su vida, podría decir que esta chica tenía una vida completamente “envidiable”. En otras palabras, gracias a su destacada familia es que ella gozaba de lo que otros no tenían y también de popularidad plena (incluyendo a los paparazis que fastidiaban día y noche).
Pero a pesar de haber nacido en una “cuna de oro” o el ser muy rica, ella no era feliz sino que, según ella, una “incompleta”. ¡Con que cara pudo decir esto, si lo tiene todo…! ¿Qué más podría pedir?...Pues claramente "Un Novio" y no cualquiera, sino que además se daba el lujo de fantasear con el prototipo del novio que quería. Su “príncipe encantador”, tenía que ser alguien con infinitas cualidades. Dentro de las “infinitas” cualidades estaba la belleza exterior o sea la física como por ejemplo: tenía que ser alto, ejercitado, tez blanca, pelo oscuro, ojos claros etc…
Por cualidades Internas, el chico debía ser: amable, sincero, no arrogante, inteligente y que por supuesto: que la quisiera tanto hasta querer desfallecer del amor que sentía por ella...
Pues bien, ¿cuál era su problema? ¡Que no lo tenía obviamente! A asique Jane haría algo más adelante con su, según ella, crítica situación.Jane Battle, hija de un importante empresario...más conocido como "el señor Battle", iba en el mejor colegio que hubiera en toda Inglaterra, vivía en “Walton on the Naze”, Essex. Esta cuidad se caracteriza por bellos y lujosos hoteles, además de contar con la famosa “Walton Beach”, asique muchas veces Jane, después de clases, se iba caminando a su casa por la extensa orilla de la costa. Para su máxima seguridad el señor Battle siempre exigía que la protegieran en su ida y regreso a casa…para eso contaba con guarda espaldas encubiertos; por su puesto que Jane nunca se enteró de que las 24 horas del día estaba siendo vigilada por hombres completamente armados.
Sin mayor esfuerzo Jane lograba establecer ciertas amistades sin importar de qué familia eran, ni siquiera con un cierto interés. Era muy simpática y alegre, a pesar de que muchos la consideraban fastidiosa o la típica hijita mimada de papá. Jane elegía como amigos a los que le demostraban con el tiempo lealtad y sinceridad, que la aceptaban por lo que era, y no por lo que tenía… esos amigos eran contados con el dedos (son dos amigas)… y fuera de ese grupo, los demás con los que compartían le eran “conocidos”.
Lo que a todos siempre le intrigaba era la vida de Jane, ya sea por lo bien cuidada que estaba de los medios y por lo misteriosa que era en frente a las cámaras, ellos nunca se enteraban de mucho ya que al ser alguien tan importante, mientras menos supieran de su vida menos "peligro" corría su vida, según su padre. Por eso las preguntas que le hacían nunca las respondía objetivamente.
En donde estudiaba Jane era considerada la niña más bella de todo el colegio, bueno al menos según una encuesta de la revista “In the Eyes”, donde aparecía que Jane desde que entró a la secundaria es que lideraba con más de la mitad de los porcentajes en todo el colegio, nombrándola año tras año como la más hermosa entre las chicas de allí; por supuesto que la modestia de Jane era tan grande que nunca le importó tal clasificación.
También era la chica “preferida” por los profesores del establecimiento: era pulcra, callada, muy inteligente y muy responsable.
Jane, como se ha descrito, tenía una vida no tan normal como la de cualquier otra chica en el mundo, para todas ella era una suertuda, una estrella famosa internacionalmente, pero la misma Jane se clasificaba su vida como la más aburrida, irónico. Quería que le pasara algo osado, algo que no siguiera lo normal, que fuera algo estrépito…lo deseaba tanto que el cielo la oyó, ya que casi mágicamente su vida tomó otro destino... una inesperada situación la haría despertar de su "seudo-realidad. El novio que tanto deseaba ya venía en camino, pero a veces por tanto querer el bien para uno, sin saberlo elige lo peor. Nadie dice que el amor es fácil y simple…Pues Jane creía eso, y por pensar así es que recibe una particular lección.
CAP. 1
Era el 1° hermoso día de verano en Inglaterra, el cielo despejado queriendo anunciar que será unos meses calurosos, pero algunas nubes que decoran tambien dicen que abrá vientos que refresquen. El olor a mar y arena se respiraba por todo Walton…recorría cada calle, cada pasillo del Instituto, cada grieta del asfalto…
Ya eran las 12:00 pm cuando Jane y sus amigas mientras esperaban sus almuerzos conversaban de la fiesta pasada y de lo mal que se veían las hermanas Blair esa noche y de que cómo pudieron discutir por un “papanatas de cuarta” que no valía ni la pena… Por los indicios que daba el cielo oscuro es que ellas quisieron comer dentro del casino y no en su lugar preferido. Ese mismo día Anelisse y Amy, las mejores amigas de Jane, no actuaban para nada normal como lo habitual…más bien sus semblantes eran algo “ansioso y triste”, como si algo fuese a ocurrir en unos instantes, pero algo malo.
Entonces sus mejores amigas esperaron a que ella recogiera su almuerzo y luego de situarla en la mesa que estaba junto al gran ventanal (que daba con una hermosa vista al lago), es que ambas deciden hablar de algo muy serio a Jane… “Esto no da para más…tenemos que decírtelo”…
Anelisse: pues bien Jane, con Amy hemos pensado que ya es tiempo de confesarte algo... (Reflejando en su rostro temor), es sobre…
Jane: (con poca paciencia) ¡¡pues habla!! Digan me ¿Qué les ocurre? (ya algo asustada).
Anelisse: Jane verás…faltamos gravemente a la promesa que hicimos las tres cuando teníamos 14 años ¿Recuerdas?...¡¡Lo sentimos mucho!!
Jane: ¿De qué promesa hablan...? ¡ahh!, "ya entendí"...tienen "novios"...¿no? ¡Pues me alegro!... (Jane hizo memoria y logró entender lo que sus amigas le intentaron de explicar...Su rostro, entonces, se le desfiguró de la rabia y de los celos, no lo podía ocultar)
Amy: (exaltada) ¡¡Jane no seas sínica!!...se te nota que te molestó y de que te da rabia...
Jane: (se levanta de la mesa repentinamente) ¿saben? ¡¡Hagan lo que quieran!!
Jane sale corriendo rumbo a un hermoso jardín muy retirado del colegio, casi llegando a los límites de éste… ahí es dónde hicieron sus amigas la famosa "promesa" cuando todas tenían 14 años de edad; Jane decide en aquel lugar hacer un repaso sobre lo que ocurrió en ese día:
Jane: (abrazaba a sus amigas por el cuello) Bueno chicas...sé que todas hemos sido rechazadas por un chico, hiriendo profundamente nuestro orgullo…también sabemos que dos de las 3 tiene pretendiente, pero hoy con el compromiso de cada una de ustedes dos y el mío, declaro que tendremos un novio cuando cada una de nosotras al mismo tiempo encontremos al indicado ¿Está bien?...así nadie quedara triste ni excluida.
Anelisse: tengo una duda (temerosa), ¿Qué pasaría si una de nosotras no tuviera el novio justo al mismo tiempo?... Porque Jane, lo que tú dices ¡¡Es muy imposible!!...Cuesta pensar el tener que ponernos de acuerdo todas al mismo tiempo y recién ahí aceptar la petición de ellos...
Jane: ¡¡Eso es fácil amiga!! Sólo hay que esperar que todas tengamos un pretendiente y de ahí sólo queda ser novios…
Finalmente Anelisse y Amy asintieron con las cabezas aún confundidas, pero igual hicieron la promesa apretándose los dedos meñiques entre sí. Jane al recordar tal momento se le llenaron de lágrimas los ojos. Luego de un largo rato, sus amigas logran encontrarla, y se entristecen mucho por ella.
Amy: (triste) Jane… sabemos que fuimos malas al no decirte que teníamos a alguien que nos gustaba y que éramos correspondidas, pero te pedimos que los entiendas… ya no podían esperarte más...
Jane: ¿Estás diciendo que por mi culpa Uds. no formalizaron su relación antes porque yo me he demorado en encontrar al hombre de mi vida?...
Amy: (avergonzada) Bueno sinceramente es algo como eso...¡¡Pero no te culpes!!... De verdad nosotras igual haremos lo posible para que tu...
Jane: (seria) ¿Saben qué? No quiero volver a hablar más de esto...Está bien que estén enamoradas, no hay pecado en ello. Pero por favor ya no sigan con el tema, en serio no dejemos que nada perjudique nuestra amistad, además eso de la promesa es de niñas...ya somos grandes o ¿no? (Jane sonríe melancólicamente).
Después de las aburridas clases, Jane ve nostálgicamente como sus amigas se van con sus respectivos novios de la mano, a quienes no logra distiguirles ni los rostros si quiera. Esto de igual manera le afectó a Jane profundamente, a pesar de que se lo auto negara, asique para despejarse un poco decide irse caminando sola de regreso a su hogar por la costa. (Por supuesto que habló previamente con el chofer privado quien iba a recoger diariamente).
Hablando aparte, la contextura física de Jane era normal, no muy alta y felizmente no estaba en el grupo de las desnutridas o raquíticas. Tenía unas orejas muy alargadas, como en punta (extrañas), que no eran feas pero llamaban la atención a cualquiera...Ella las detestaba; decía que parecía un duende, pero a pesar de su dinero y de las miles cirugías plásticas que existen, no quiso hacerse nada en ellas ya que decía: "Si alguien quiere estar conmigo debe quererme con orejas feas incluidas". Tenía una hermosa tez blanca y mejillas delicadamente rosaditas, ojos violetas y grandes, que cuando miraba a alguien, parecía que le inspeccionaba hasta dentro del alma.
Volviendo a aquel día, Jane iba de regreso meditando por todo la costa...taciturnamente. Para llegar a su hogar se debe cruzar la carretera principal la cual la separaba del mar por un semáforo, el cual estaba como a 200 metros más lejos de su casa; entonces prefiere acortar camino y cruzar rápidamente por la carretera al ver que no venía ningún auto en ese momento. Mientras cruzaba es cuando repentinamente venía un auto que iba muy rápido el cual iba arrancando de otros autos que le perseguían; Si el conductor no se fijaba que una niña iba cruzando la carretera en ese momento, iba a ser un accidente fatal. Al sujeto que manejaba lo venían persiguiendo unos autos blindados, y era por eso que emprendía una exhausta huída sin control. Cuando justo faltaban 100 metros para que el auto arrollara a Jane, es cuando él recién se da cuenta de cruzaba alguien la calle, logró frenar bruscamente y en una fracción de segundo…Jane al ver el auto casi encima de ella, gritó tan fuerte que pierde la noción desmayándose en el momento por tal impresión. Al despertar, segundos más tarde se da cuenta que de que está envuelta por unos fuertes brazos que la transportaban al borde de la acera. A pesar de la persecución que este joven tenía, de igual manera se obligó a confirmar por sí mismo la salud de esta desatinada joven.
No pasó ni un minuto de cuando Jane volvió en sí, quedando completamente estupefacta cuando al guiar sus ojos hacia el cielo se encontró de frente con un hermoso rostro de ojos verdes y blanca piel, el cual la observaba por completo con mucha detención para ver si tenía algún daño. Ambos estaban callados, ninguno emitía palabra alguna. Jane se enrojeció.
Él decide hablarle primero entonces:
Sujeto: (angustiado) ¿Estás bien? ¿Te duele algo? ¿Alguna molestia?.
Jane: (parándose y sacudiéndose la ropa), ¡no no! Me encuentro bien, disculpe me por…
Sujeto: "¿disculpe?"... (Le sonríe tiernamente), no creo que tenga más de 10 años que tú!
Jane: (sonrojada) ¿En serio?...Entonces perdóname, creo que fui distraída…no estaba cruzando la calle como se debe hacer, o sea, “por el semáforo”, aprenderé la lección.
Sujeto: No hay cuidado... si tienes algún dolor o síntoma vamos ahora al hos…
En eso los autos que lo estaban persiguiendo ya se veían a menos de 300 metros de de donde se encontraba Jane y el sujeto…Era una situación muy peligrosa, los que estaban en los autos estaban armados, listos para disparar. Entonces este sujeto decide pensar rápidamente en tomar a Jane por la cintura y meterla forzosamente al auto.
Jane: (gritando) ¡Hey que haces!...¡bájame!.
Sujeto: (arranca el auto acelerando al máximo) Sujétate.
Jane: ¡¿Por qué LO DICES, BÁJAME DEL AUTO YA?! (Completamente histérica)
Sujeto: ¡No estoy jugando Jane Battle!
Jane: (perpleja) ¿Cómo es que sabes mi nombre? (con miedo) “Ok”… ahora si eres tan amable de devolverme POR FAVOR antes de que grite…
Sujeto: eso lo dudo, estoy ocupado (serio)… ¡Cuidado! Nos persiguen unos autos al parecer, y te sugiero que te agaches porque están disparando (completamente calmado)
Jane: (asustada) ¿¡Qué dices!? …
En eso el hombre giró en su auto tan bruscamente que Jane se golpeó la cabeza contra la puerta, provocando que se quedara aturdida por unos minutos…
Para cuando Jane despertó se encontraba ya en su pieza, acostada sobre su cama. Miró atentamente su cuarto y notó que su gran ventanal estaba abierto, ya era de noche. Se levantó para cerrarlo, caminaba tambaleándose ya que seguía mareada… Antes de cerrar el ventanal decide asomarse por el balcón, ahí es cuando vio a tal “ensoñador joven” corriendo por el gran patio de su casa evitando los perros y cercos de seguridad ágilmente.
Desde ese momento Jane sintió un fuerte dolor en su pecho, como entre ganas de querer llorar y miedo. No paraba de meditar en lo recién ocurrido. Pensaba en él, de lo ágil que era o de cómo lo hizo para dejarla en su pieza sin que ningún guardia lo pillara.
-Creo que me enamoré a primera vista- decía Jane recostada en su hamaca pensando en lo que le había ocurrido ese día… los novios de sus amigas y lo de su hermoso “rescatador”.
Estaba media dormida cuando de repente le salta una palabra a su mente… “Casting”.
-¡Eso es! ¡Lo tengo!... ¡Un casting es lo que necesito!... Encontraré al hombre de mi vida quizás no de la mejor manera, pero es lo más seguro… Dentro de 1 a 2 meses probablemente ya lo haya encontrado y ya no estaré más sola ni daré lástima…No señor, nunca más. Y también lo más probable es que mi “ángel guardián” vaya a anotarse también, sería perfecto. Ojalá él fuera mi novio, pero sería algo casi imposible, como de películas de ficción o manga romántico.






